Si vas con niños
Escríbeles tu número de teléfono en una pulsera o en el brazo. Acuerda con ellos qué hacer si se pierden: quedarse quietos y buscar a un voluntario. Los voluntarios llevarán indumentaria identificable.
Lo que sí puedes preparar desde ya, y lo que habrá que esperar. Ninguna de estas indicaciones sustituye a las de tu diócesis.
Los recintos, los horarios y las condiciones de acceso no se han publicado.
Esta guía no inventa logística. Lo que encontrarás aquí son las cosas que puedes preparar sin saber todavía dónde ni a qué hora será cada acto: el equipaje, la salud, los niños, la accesibilidad y, sobre todo, la preparación interior.
En cuanto la Oficina de Prensa de la Santa Sede publique el programa y la Conferencia Episcopal Peruana difunda las indicaciones de acceso, esta página se completará con los recintos, los accesos por puerta, los horarios de apertura y el transporte.
Las celebraciones multitudinarias son largas y casi siempre al aire libre. Lo que llevas encima marca la diferencia entre un buen día y un mal recuerdo.
Botella reutilizable y comida ligera. Las esperas empiezan mucho antes de la hora del acto.
Gorra o sombrero, bloqueador y una prenda ligera de manga larga. En Lima y Chiclayo el sol de noviembre pega, aunque el cielo esté cubierto.
A tres mil cuatrocientos metros la temperatura cae en cuanto se va el sol. Una casaca no sobra.
Vas a caminar y a estar de pie muchas horas. No es el día de estrenar zapatos.
Llévalo siempre. Si finalmente hacen falta pases o acreditaciones, te los pedirán con el DNI.
Si tomas algo a diario, llévalo contigo en cantidad suficiente para todo el día.
La cobertura se satura en las concentraciones grandes. Acuerda con los tuyos un punto físico de reunión antes de entrar.
Mochilas grandes, sombrillas y sillas suelen estar restringidas en este tipo de actos. Por confirmar
No se peregrina solo con los pies. Las semanas previas son parte de la visita, y lo que ocurra en ellas se nota el día del encuentro.
Vuelve a la oración en familia. Un rato corto y a la misma hora vale más que un propósito largo que no se sostiene.
Acércate al sacramento de la reconciliación. Tu parroquia tendrá horarios reforzados conforme se acerquen las fechas.
Reconcíliate con quien tengas pendiente. Es lo más difícil de la lista y lo único que no se puede improvisar el día antes.
Visita a quien está solo. Un enfermo, un vecino mayor, alguien de la comunidad que ya no puede salir. Muchos de ellos no podrán ir; llévales tú el encuentro.
Tres situaciones que conviene pensar antes y no sobre la marcha.
Escríbeles tu número de teléfono en una pulsera o en el brazo. Acuerda con ellos qué hacer si se pierden: quedarse quietos y buscar a un voluntario. Los voluntarios llevarán indumentaria identificable.
Calcula el doble de tiempo para todo. Lleva agua, una silla plegable si estuviera permitida y sus medicinas. Pregunta en tu parroquia si organiza traslado en grupo.
En los viajes apostólicos suele reservarse una zona para personas con discapacidad y sus acompañantes, con acceso propio. Por confirmar
Las indicaciones de acceso, transporte y puntos de encuentro dependen de los recintos, y los recintos todavía no se han anunciado. En cuanto se publiquen, aquí encontrarás para cada sede el punto de acceso, los cortes de tránsito previstos y las rutas recomendadas.
Mientras tanto, lo más útil que puedes hacer es preguntar en tu parroquia. Muchas organizan traslado en grupo, y ese suele ser el modo más ordenado de llegar y de volver.
En cuanto se publiquen recintos y accesos, completamos esta página y te escribimos.